Cómo monitorizar y mejorar la presencia de una marca en las respuestas de la Inteligencia Artificial
Las respuestas generadas por inteligencia artificial ya forman parte del viaje del cliente. El problema es que muchas marcas siguen midiendo sólo lo que ocurre en Google. Y eso empieza a ser un punto ciego estratégico.
Tenemos que quitarnos de la cabeza el pensar en posiciones. Primera página, top 3, keyword exacta. Todo medible, todo comparativo. Pero en plataformas como ChatGPT, Perplexity o Claude el paradigma de medición es radicalmente distinto: no hay ranking visible, hay respuestas generadas.
Y esas respuestas son personalizadas, volátiles y contextuales. Son tan personalizadas, que cada pregunta/respuesta tiene un volumen de 1, por lo que medir rankings en la era de la IA es una mala idea.
El cambio de mentalidad: de palabras clave a intención agrupada
En la IA no tiene sentido rastrear una frase concreta. Lo relevante es analizar grupos de intención. Si un usuario pregunta “mejor software para gestionar facturas”, “alternativas a X” o “herramientas para autónomos”, la cuestión estratégica que deberíamos preguntarnos es si nuestra marca aparece de forma consistente en ese territorio temático.
No es una posición. Es aparecer. Y cuantas más veces lo hagamos (frecuencia de aparición), será el mejor indicativo de que somos visibles.
Además, conviene priorizar consultas de alto valor. No todo merece monitorización. La clave es identificar qué preguntas influyen en la decisión de compra del público objetivo y centrarse ahí.
Qué está diciendo la IA sobre ti
Si queremos rizar el rizo (por si no fuera aún demasiado complejo este tema) tendríamos que decir que no basta con aparecer. Lo que realmente importa es cómo apareces.
He visto casos donde la IA recomendaba un producto con precios desactualizados o mencionaba funcionalidades que ya no existen. Si el modelo se entrena con información antigua, la responsabilidad no es del modelo, es de la marca que no actualiza su contenido estratégico.
Entender cómo funciona el Grounding (las consultas que hacen los modelos para obtener información actualizada) y los contenidos clave revisados periódicamente, son vitales para asegurar una buena respuesta en las plataformas de IA
También es relevante analizar qué fuentes cita. Si la IA referencia siempre un medio sectorial concreto o un comparador especializado, ese dominio pasa a ser prioritario en tu estrategia de relaciones digitales.
En este contexto, el SEO clásico y las relaciones públicas digitales (PR) empiezan a converger (si es que alguna vez dejaron de hacerlo).
De la monitorización a la acción
Rastrear sin actuar es una ilusión de control. Yo no quiero análisis descriptivos, quiero análisis prescriptivos. Pongamos varios ejemplos:
Si detectas que no apareces en un caso de uso concreto, necesitas crear contenido específico.
Si la información es incorrecta, debes actualizar documentación y páginas clave así como identificar las fuentes utilizadas para el grounding.
Si la IA cita siempre a terceros, tienes que trabajar para estar en esos entornos.
El volumen de búsquedas en plataformas como ChatGPT ya representa más del 10% del volumen de Google en interacciones tipo búsqueda. Puede discutirse la cifra exacta, pero el cambio de hábito es evidente. Y la tendencia seguirá creciendo.
No estamos ante una moda. Estamos ante una capa nueva de intermediación entre marca y usuario.
La pregunta no es si la IA sustituirá a Google. La pregunta es si estás dispuesto a dejar que otros definan tu narrativa en los sistemas que ya están influyendo en decisiones de compra.



