ChatGPT roba tráfico a Google
Google sigue siendo el gran dominador de las búsquedas, pero por primera vez en décadas su masa crítica de usuarios ya no es incuestionable. La llegada de ChatGPT no le ha arrebatado el trono, pero sí ha cambiado la forma en la que millones de personas -entre las que me incluyo- buscan, piensan y trabajan.
Durante más de veinte años, buscar en Internet ha sido casi sinónimo de Google. Los últimos datos confirman que esa realidad sigue vigente: cerca del 80% de las consultas digitales pasan por su buscador, especialmente cuando hablamos de móvil, compras, mapas o búsquedas de intención clara.
Sin embargo, el crecimiento de ChatGPT no puede despacharse como una moda. En apenas dos años ha captado alrededor del 17% del volumen de consultas globales y, lo más relevante, ha introducido nuevos usos que antes no existían en la búsqueda tradicional.
Aquí está la primera clave: no compiten exactamente por lo mismo.
Google es rápido, fragmentado y orientado a decidir entre opciones. ChatGPT es más lento, pero profundo, conversacional y útil cuando el problema no está bien definido.
Esto se refleja en el tiempo de uso. Aunque ChatGPT tiene muchos menos usuarios, las sesiones son mucho más largas. No se entra a “mirar algo”, se entra a pensar acompañado: redactar, idear, aprender o estructurar.
También hay una brecha clara por edades y dispositivos. Los usuarios jóvenes y los profesionales tienden a usar ChatGPT desde el escritorio, mientras que Google sigue siendo imbatible en el móvil y entre públicos más amplios. No es casualidad: Google resuelve fricciones rápidas; ChatGPT acompaña procesos.
Donde Google sigue siendo casi inexpugnable es en la búsqueda transaccional. Comprar, comparar precios o tomar decisiones con dinero sigue requiriendo contraste, marcas, opiniones y contexto visual. Ahí el modelo de “una sola respuesta” genera más dudas que confianza.
Pero ignorar el cambio sería un error estratégico. ChatGPT domina ya las búsquedas creativas y generativas, y eso afecta directamente a cómo se produce contenido, cómo se aprende y cómo se investiga.
Mi conclusión es clara: no estamos ante un reemplazo, sino ante una redistribución del valor. Google sigue siendo la infraestructura. ChatGPT se está convirtiendo en la interfaz intelectual.
El reto para quienes trabajamos en SEO, contenidos o negocio digital no es elegir bando, sino entender cómo ser visibles, útiles y relevantes en ambos mundos.



Creo que también es interesante ver los datos comparando con Copilot y Gemini (por poner las dos grandes alternativas a ChatGPT). Como bien dices, no parece que se trate de una competencia directa, sino de una nueva forma de acceder a Internet. A comienzos de los 2000, únicamente teníamos buscadores; en los 2010, se alzaron las redes sociales como alternativa; ahora la IA generativa surge como un tercer modelo.
Dicho lo cual, la búsqueda de Google tiene a finales de 2025 un volumen de visitas semejante a las que tenía en enero de 2023. Donde sí que han descendido las visitas es en Facebook (un 11 %) y Twitter (un 35 %). Quizá la comparativa que más sentido tiene es comparar la IA generativa con las redes sociales, ya que parece que explica mejor el flujo de uso. :)