¿El SEO ha muerto? No, ha mutado
Desde finales de los 90, el SEO convive con una profecía que nos persigue: su inminente desaparición. Se ha convertido en un rito de iniciación para cada nueva tecnología presentarse como “el asesino de Google”, pero la realidad es bastante diferente y los datos actuales lo confirman.
A lo largo de mi carrera, he visto cómo el sector absorbía el impacto de Facebook, la llegada masiva del móvil y el auge del vídeo vertical. Hoy, el foco está en la inteligencia artificial generativa. Pero hablemos de datos: Google gestiona más de 14.000 millones de búsquedas cada día. Para ponerlo en perspectiva, el volumen de tráfico que el buscador líder inyecta en la web abierta es 190 veces superior al que genera una herramienta como ChatGPT. De momento no estamos ante una sustitución, sino ante una convivencia desigual.
El negocio de la intención de búsqueda
Resulta difícil sostener el discurso de la decadencia cuando hablamos de una industria que mueve más de 100.000 millones de dólares a nivel global y mantiene un ritmo de crecimiento sostenido del 12% anual. El SEO no se está haciendo pequeño; se está haciendo complejo. Está evolucionando o quizá llegados a este punto, podríamos definirlo mejor como una mutación.
La verdadera transformación no es la muerte de la búsqueda, sino la evolución del formato. Conceptos como GEO (generative engine optimization) o AEO (answer engine optimization) no son más que nuevas capas de pintura sobre los cimientos de siempre. La necesidad humana de encontrar información, comparar servicios y validar decisiones sigue ahí. Lo que cambia es el escaparate donde esa información se presenta. Personalmente, yo seguiré llamándolo SEO, y si a los puristas de la IA les molesta, podemos cambiar el acrónimo de Search Engine Optimization a Search Everywhere Optimization.
El SEO no muere porque su esencia es la adaptación. Mientras exista la posibilidad de buscar —sea de texto, voz o imagen—, tengamos capacidad de influir en los resultados y una necesidad detrás, habrá un espacio para la optimización. Los que vaticinan el fin del SEO suelen confundir el cambio de los hábitos de consumo con la desaparición del canal. Mi postura es clara: el SEO no se muere, simplemente está dejando atrás a quienes no saben evolucionar con él.


